TRIBULACIONES DE UNA MUJER: MARTHA Y SU HIJO: 5. AMANDA


                  CAPITULO 5. AMANDA



           Amanda: una historia interludia...

 

La madrugada se va tragando a Madrid.

 Cerca de la puerta del Sol unas manos largas con unas uñas pintadas de gris repasan un kit de maquillaje. Luego una bombilla es dirigida a un CD donde descansan seis rayas de cocaína.

Amanda se compone al tiempo que deambula sus facciones ante el espejo.

Un grito en la calle. Un sobresalto. Corre al balcón. Lleva tacones. Son unos borrachos los que torean y se ríen de Isabel Pantoja y de Rajoi.

 Edgar no llega.

 Ella vuelve al espejo. Llora mientras se maquilla. Con un control a distancia reproduce "Dancing on My Own", en la voz de Calum Scott. Se siente perra, perrísima. Una femme fatal. La viva imagen de Dita Von Teese. Hoy se comerá a todo Madrid.

Edgar no llega.

Se viste. Le gusta la cámara lenta por eso juega. Es una actriz frustrada.

-  Soy transexual. Entiende por fin que lo eres, Amanda. No hay razón para tener miedo -. Dice con dolor. En Cuba, su padre muere de cánceres y no la ha perdonado.

La voz de Calum Scott se va apagando y ella está lista. Cartera y a la calle.

Edgar no llega.

Otra rayita antes de salir.No, mejor otras. Toda la cocaína a su cuerpo. Se embadurna de Channel No.5, que es caro pero una puta perra perrísima sabe lo que vende y tiene que hacer sus sacrificios monetarios . Hace un calor de mierda. Hace calor en La Habana mi hermana y cuéntame de Madrid, se acuerda del tema. Esboza una mueca de: qué rico que me fui y qué dura estoy. Se mira al espejo. Se toca sus sexos.

-  ¿Estás decidida? Sí, i am-. Responde. Se muestra segura aunque en el fondo sabe que cada día es un reto ser puta.- La calle está muy mala. Que digo mala, está peligrosa.- Sonríe. Recuerda a La Agradó, el personaje iconico de Almodóvar. 

 La puerta.

El pasillo a medio vestir de luz. Edgar no llega.

Respira.

Va cerrando .

 Edgar aparece tambaleándose. Lo ve salir de la escalera. Lo ve afirmarse a la pared. Se miran por un momento largo.

El mulato llega a su encuentro.Se abrazan.Lo ve entrar. Edgar se desnuda.

-    Hoy quiero, Amanda.

-   Yo no Edgar. No así.- Qué tonta se sintió. Qué peliculera. Lo tenía a tiro y se fue en la paja mental de que borracho y drogado era abusar de él. Loquísima la puta. En otros tiempos..., ay Dios bendito y San Epifanio purificado.

-  Hoy quiero Amanda.

-  Yo te amo.

 -  Lo sé.

-   Entonces, no te quiero por error. Estás drogado y con el dolor  como cuchillo afilado para olvidar al olvido. No soy un sartén con tefrón. Soy una hoya campesina en la que todo se pega.

 -   Hoy estás más poética que siempre.- Ríe a carcajadas.- ¡Qué inteligente eres! Lo haces porque sabes que me pone duro. Mira cómo se marca.Fóllame.

 -  No; así no.

 -   ¿ Por qué lloras? Estás bella, maricón? Te cojo yo entonces, mírame cómo me caliento.

 -   "Y se manosea la pinga el muy maricón. San Lázaro bendito cógeme confesada y de rodillas".- Los pensamientos. El deseo por desordenarlo todo. Y la boca hecha agua. Su genitales mojados. Los ojos recorriendo el cuerpo de su roomie.

 Un grito ensordecedor de mujer padeciente hace que Amanda busque el balcón otra vez. Le han robado el auto en su cara. Ve cómo los hijos de puta amenazan a esta mujer, a pesar de los reclamos y huyen en el vehículo.

 Vuelve la perrísima de Amanda sobre sus elevados pasos.

-   Me voy. En el sur el tranformismo es tendencia. Me voy a Chile. Cuando vuelva mejor que no haya ningún olor tuyo.- Lo dice de la boca para afuera pues sabe que ni se irá a un país subdesarrollado, y porque jamás echaría a la calle a este cubano desamparado. Con los años se harán amigos. Ella no es su tipo y lo sabe.

 -  ¿Amanda?

 -  Francisco. Ese es mi verdadero nombre.

 

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