SERENA, LA MUJER QUE SIEMPRE LE HABLA AL MAR
EL MAR INSINÚA MUCHO
En el tercer piso de una enorme casa en la parte más calurosa de la ciudad, una mujer fuma a sabiendas de que a su familia molesta el humo. Lo hace en la terraza que le permite contar con una de las vistas más hermosa de todo el pueblo. Frente a ella siempre está el mar. Su mar. Su confidente. Su amante de mentira y de mentiras. El único capaz de aconsejar sin palabras.
El interior de la vivienda regala Wonderful life en la voz de Colin Vearncombe, y la mujer continúa su ritual dañino pero sexy, repentino, aletargado, mágico. Y el mar le habla, y la brisa le señorea la falda larga, vaporea su blusa y marca sus senos sedientos, vivos.
Serena es su nombre. Serena. Y muy contrariamente a lo que pueda parecer hace más de trienta años que no es una mujer socegada.
- El mar no habla pero insinúa mucho.- Un marido escaso y ácido intenta rodear sus caderas pero ella escapa. Lo ve encender un cigarro y apaga el suyo. Limpia sus labios. Odia al mar por no desaparecer para él.
- El mar no es de nadie.
- Al menos esta porción es mía.
- ¿Qué esperas, Serena?
- Al amor espero.
La sonrisa del hombre se hizo polvo. Sus miradas no se cruzaron pero sus ropas rozaron cuando ella abandonó la terraza.
ENCUENTRO PRIMERO
Serena acaricia sus cabellos difíciles. Hace ya casi una semana que no va a la peluquería. Rodea las arrugas de sus ojos. Sonríe. Serena va a cumplir medio siglo. Y aunque luce más hermosa que en sus veinte, no está convenciada. No se siente segura de ello. Mas siempre va elegante, retadora, sinuosa, femenina en todos los sentidos. Si no hubiese dicho el Sí tan joven a lo mejor París, Milán , Roma, Nueva York la hubiesen convertido en la femme fatal que siempre soñó a sus 16. Pero ya es tarde y no se arrepiente. Ahora desea un amor tranquilo. Adora a los tres hijos que la nostalgia de los años le dieron. No se arrepiente. Los hijos son la cosa más atesorable que jamás ha podido tener. Es lo único que siente suyo en la faz de la tierra, es su triunfo por encima de la necesidad de un amor intenso.
Termina de maquillarse. Siempre viste de marrón, morado, gris, negro.... colores que le asientan como bajados del cielo para sus caderas de mulata. Curvas que le vienen del algún recóndito sitio de etnias mezcladas en el centro de europa pero que no sabe identificar.... Sonríe. Se ve hermosa y lo sabe. En ocasiones tiene esos destellos se seguridad que ahoga por miedo a sentirse demasiado confiada, por temor al que dirán de algunos. Pobre señora bella que sufre sola, cuando no sabe que afuera hay hombres aún por llegar.
Ya está lista. Sus botas altas dan el último: ¡TIN!, que le falta para irradiar. Lo sabe.
No está en su ciudad. Se ha ido a la capital. A la capital del mundo en estos momentos para ella. Serena se va a encontrar con su amor de juventud.
AM QUIÑONES, EL HOMBRE DE ENSUEÑO
- No te ví llegar.
- No quería que me vieses llegar.
- Ha pasado el tiempo, no?
- Más de treinta años.
- Sigues siendo bella, lo sabes, ¿cierto?
- Casi nunca estoy segura de eso.
- Boba que eres. Sigues tan verde limón como aquella mañana en la playa cuando te vi por última vez.
- ¿La última vez? Nosotros jamás hemos tenido una última vez. De ser así...
- De ser así , no estaráimos aquí... Tienes razón.
- Y aquí sería la eterna monotonía …
- ¿Te arrepientes de haberte casado...?
- Me arrepiento de no haberlo hecho contigo...
- Pero tus hijos no serían los mismos.
- Serían. Pero serían los nuestros.
- ¿Me puedo acercar?
- Por favor.
- ¿Te puedo tocar?
- Te lo suplicaría pero creo que mis ojos ya lo piden a gritos.
- Como siempre tu piel me hace olvidar el por qué existo. No me importa tener vida si te puedo acariciar.
Y Serena no esperó el segundo paso. Se apoderó de esos labios y los atrajo a sus pechos. Más de trienta años y su primer amor continuaba siendo el primero. Valiente nuestra Serena. Lleva siempre sus faldas y nuestros pantalones. Melendi se habría enamorado con solo verla. Demasiado mujer para tan poco mundo.
Los labios se dijeron secretos con cada mordida. Años desvanecidos.Jadeos en aumento para que el calor tuviese respiros de sensaciones virginales. Parecían adolescentes más chicos de lo normal. Y no sabían abrazar, y no sabían tocar, y se reían, y los besos eran torpes, adormilados, solo el amor les mantenía en pie.
-Me alegro de haberte encontrado- Ella descansa en su pecho de espaldas. Los dos observan el mar desde el apartamento que se agenciaron para estar a solas. Sentados en el piso, fuman sin que nada valga la pena solo ese momento.
- Me alegro de que hayas sido vos y no otra persona.
- Te prometo que la próxima vez no habrá cuidados. Te voy a hacer mía como no nos dejaron las circunstancias pasadas.
- Ya soy tuya.
- Pues te quiero mucho más mía.
UN ENCUENTRO SIN MAR. EL VENDEDOR DE FLORES
Han pasado las semanas. La mujer volvió a sus días. Desde su terraza Serena soportó la ausencia de AM Quiñones. Lo memorizó, lo clonó, lo devolvió al humo de su cigarrillo cada tarde, cada noche. Cantaba con ella los temas de los años ´90 y refrescaba el ambiente cuando le pensaba entonando La Barca.
Era tiempo de que una vez más estuviesen cerca. Lo necesitaba.
Una vez más la capital de su mundo. Otra vez Serena está preciosa. Camina rumbo al encuentro. Sillas hermosas en una cafetería junto a la catedral neoclásica. Todo lleno de luz. Ella. El tiempo. La gota de sudor. Los labios resecos. AM
Quiñones no llega.
Incapaz es de imaginar que no llegará.
Muy cerca un vendedor de flores la espía. Lo nota. Asume el reto. Se desiluciona. Puede ser su hijo pero está más bueno que el jamón de pavo acaramelado en el desayuno. De casi dos metros. Con camisa ligera y sin mangas. Gafas de sol muy transparentes, blancas. Cuerpo de ir al gimnasio every day. Labios pequeños, carnosos. Pómulos salientes y barbilla de oyuelo al centro. Sonrisas fueron intercambiadas entre amargura y amargura cada vez que se percataba de la hora. El compañero de filtreo no pudo más.
- Perdone. Me llamo Alejandro.
- Serena.
- ¿Me deja su mano en la mía?
- ¿Por qué?
- Pues porque adoraría tocarla.
- Te das cuenta de que puedo ser tu madre.
-¿ Lo eres? Además me molestaría tener una madre tan hermosa.- Sus manos se juntan. Ella busca en derredor.- Él no va a venir.
- ¿Qué sabrás tú?
- Por eso estoy aquí.
- Tome.
- Es muy linda la flor.
LOS SILENCIOS DE AM QUIÑONES. LAS MOLESTIAS DE SERENA
La catedral se quedó esperando. El vendedor de flores se fue solo. Serena no ha vuelto a fumar frente al mar. Cerró todo vínculo. No respondió llamadas. No escribió mensajes. No volvió a soñar con sus 16 años.
AM
Quiñones , importó poco. Aunque importase mucho. Sus labios pequeños, suaves le dolían en las sienes, en los ovarios, en las manos sudadas, en los ojos encharcados. Maldijo todo lo que pudo , sin embargo sabía que si el hombre reía en su nuca cualquier culpa sería borrada.
Las semanas se hicieron eternas. Serena se acostumbró a la distancia. Ya no hablaron. El primer amor fue mentira de un día para otro. No volvería a creer en los hombres.
- No me toques.
- ¿Qué te pasa?
- No quiero que me toques, me siento sola.O no, quiero sentirme sola.
- ¿Te volverás a convertir en la niña patética?
- Sí.
El marido quedó sin decir. Aquella botella de coñac. Dos vasos. La terraza. El atardecer de agosto anunciaba una lluvia torrencial.
Serena se hizo un anillo en la cama y lo dejó solo. En silencio. Lo dejo saboreando el enojo.
Sonido de un teléfono impertinente que llenó la habitación. Número desconocido. Sabía de memoria a AM
Quiñones tras las cosas desconodidas, pero una pena profunda se apoderó de sus miedos y contestó. Mientras escuchada se fue convirtiendo en lágrimas. Los miedos, las imposibilidades y los ahogos de AM
Quiñones se fueron uno a uno colando en sus oídos. Tres décadas de respuestas sin cuestionamientos se le vinieron encima y comprendió que el amor es de cada persona, de sus maneras, su comprensión del sexo, de su mente abierta o no.
La muerte nos puede volver vulnerables a todos. Alguien en la vida de él había partido y alejarse fue el mejor regalo. Y sola imaginó al vendedor de flores. Le vino a la mente. Se arrepintió de no haberlo llevado a su cuerpo. Por eso con aquella imagen buscó con las manos su sexo.
PERDÓNAME AMOR. UNA ISLA. EL MAR. UNOS MANTES QUE ESPERAN.
Andros , Grecia. Hoy.
Serena junto a la verja blanca de una casa amarilla con piedras anacaradas que muestran el camino a la puerta principal. El Mar Mediterráneo solo para ella. Una taza de chocolate en sus manos y unos brazos que la rodean al tiempo que esos dientes mordisquean con ternura su oreja derecha.
- ¿Y los chicos?- AM
Quiñones , aparece recién bañado. Una toalla es la única vestimenta.
- Junto al puente esperando que nuestros nietos y nueras lleguen en el barco. ¿Les ves?
- Sí. ¿Y nosotros?
- Serenando a nuestra vera los años que tenemos para amarnos.
- Te amo.
- Lo sé. Por eso no dejo de tatuar tu nombre en cada ola.
- El primer amor es verdadero, ¿no?
- Sí. Me lo ha dicho el mar.
- ¿Y qué más te ha dicho el mar? ¿Te habla de mí?
- El mar siempre me habla de tí.
- ¿Qué te decía recién?
- Me contaba una historia en la que éramos protagonistas.
- ¿Tenía final feliz?
- Este es el comienzo feliz. Me ha dicho que nuetro amor jamás ha tenido fin.
-¿Entonces todo ha sido un sueño?
- Yo diría que una evocaión de lo que hubiese pasado si no hubiera corrido para besarte cuando discutimos aquel verano de nuestros 16 años. Te quiero. ¿Por qué no me besas anda?
- A sus órdenes coronela Serena.
Y se reconocieron amantes, compañeros, amor de niñez aterciopelada. La toalla de AM
Quiñones calló al suelo mientras sus manos buscaron los senos de su compañera.
- ¿Te das cuenta de que ya no somos unos niños?
- Hoy cumplo 56 años y me siento más vivo que nunca.
- Loco que eres.
- Bésame , por favor. Sé sin demora mi mejor regalo de cumpleaños...
- Como lo pida mi sargento mayor...
La taza de chocolate rodó por el camino colina abajo. La manta de Serena se enamoró del viento y AM
Quiñones llevó a la mujer en sus brazos por el camino anacarado. Mientras, las olas del Mar Mediterráneo entonaba a viva vos una versión de Badly Drawn Boy: The Shining....
Hasta Siempre...
Amor
ResponderEliminarMaravilloso,gracias por darme el placer de leerte
ResponderEliminarGracias a vos mi ángel hermoso. Mi fan No.1. Te amo.
ResponderEliminar